Chery, Haval y Geely se han hecho en pocos años con una parte visible de las carreteras, y con ellos ha entrado en los talleres un conjunto de quejas bastante reconocible. Desglosarlas por modelo y año exactos es un trabajo ingrato: cambian los acabados y también los proveedores de componentes. Es mucho más útil entender qué grupos de ruidos son típicos de este parque y por qué, para no pagar por buscar donde no hay nada que encontrar.

De dónde salen los ruidos típicos

El factor principal es la edad. La mayoría de estos coches tienen menos de cinco años, y eso da forma a todo el cuadro. El desgaste que produce los ruidos «de mayores» —rodamientos que golpean, una cadena de distribución estirada, un catalizador hundido— no suele llegar a ese kilometraje. Lo que en cambio se oye muy bien son cosas que en un coche más viejo se perderían sin más en el fondo: un silentblock asentado, una abrazadera floja, un panel de guarnecido que traquetea.

El segundo factor es un buen aislamiento del habitáculo. Cuanto más silencioso es el coche, más se nota cualquier nota extraña. El propietario oye lo que habría pasado desapercibido en un coche más ruidoso de la misma categoría, y va con toda la razón a averiguar qué es.

El tercero son las carreteras. Buena parte del parque vive sobre juntas de dilatación urbanas y asfalto parcheado, y esa es exactamente la carga que más deprisa cansa las rótulas pequeñas y las piezas de goma. El mismo coche usado en autovía y en ciclo urbano llega a su primer golpeteo con decenas de miles de kilómetros de diferencia.

La suspensión es el grupo más habitual

Ahí es donde aterrizan la mayoría de consultas. El escenario típico: en el segundo o tercer año aparece un chasquido seco o un golpe al pasar baches pequeños, juntas de losas, badenes, firmes parcheados. En la inmensa mayoría de los casos la primera candidata son las bieletas de la barra estabilizadora (las varillas finas que unen la barra estabilizadora con el amortiguador). Son un consumible en toda la categoría, no solo en las marcas chinas, y su sustitución es barata.

Después en la lista vienen las copelas de los amortiguadores, los silentblocks de los brazos de suspensión (los casquillos de goma y metal que amortiguan las vibraciones) y los anclajes del subchasis. El orden de trabajo es el mismo que en cualquier SUV moderno: se va de lo barato y accesible a lo caro y enterrado, cargando cada unión y buscando movimiento. El retrato sonoro general está en la página del síntoma golpeteo al pasar baches.

Qué más hace ruido: motor, caja de cambios, habitáculo

OrigenSonido típicoPor dónde empezar a comprobar
Correa de accesorios y poleasChirrido en arranque en frío, chillido con cargaInspeccionar correa, tensor y poleas
Caja de doble embragueZumbido y chasquidos a poca velocidad, tirones al arrancarDiagnosis del concesionario, adaptación
Pastillas de frenoChirrido a poca velocidad, pitido del testigo de desgasteMedir espesor de pastillas y discos
Pantallas térmicas del escapeTraqueteo a determinadas vueltasMirar por debajo, apretar las fijaciones
Plásticos del habitáculo, guarnecidosCrujidos con frío y al pasar bachesLocalizar con la palma, revisar las juntas

El chirrido de la correa merece mención aparte: en motores turboalimentados con los accesorios muy apretados entre sí se oye especialmente bien y a menudo se despacha como «calidad china», aunque la causa es la de siempre: tensión, desgaste o agua en las gargantas de las poleas. El retrato sonoro está en la página del síntoma chirrido de la correa, y distinguir la correa de los conjuntos que mueve se explica en zumbido bajo el capó: alternador o bomba de agua.

El orden de actuación

Si el coche está en garantía, el primer paso es siempre el mismo: que el concesionario recoja el ruido en la orden de trabajo. Aunque el veredicto sea «dentro de límites normales», a usted le queda un documento con fecha. Reparar un componente por su cuenta cuando después resulta ser un caso de garantía suele cerrar cualquier reclamación.

El segundo punto es en qué hay que insistir antes de que se sustituyan piezas. Un golpeteo al pasar baches se diagnostica en el elevador con una palanca, no a ojo: el mecánico carga cada unión y busca movimiento. Si le ofrecen un juego de piezas sin esa comprobación, pregunte qué unión mostró holgura y cómo se localizó.

Antes de la visita ayuda llegar con datos concretos en vez de con «algo hace ruido»: a qué velocidad, sobre qué firme, con el motor frío o caliente. Puede grabar el sonido y desglosarlo por condiciones con la aplicación Pro-Stuk: compara la grabación con sus respuestas a unas cuantas preguntas y muestra las causas probables con porcentajes, lo que hace bastante más fácil la conversación en el mostrador de recepción.