Los cojinetes de bancada son los apoyos antifricción sobre los que descansa el cigüeñal dentro del bloque. Sujetan el eje a lo largo de toda su longitud y aguantan la carga de todos los cilindros a la vez. Cuando su holgura crece, el motor empieza a producir un golpe grave y pesado que los mecánicos con oficio reconocen casi sin fallar. Aquí van sus señales, los síntomas que la acompañan y por qué esta avería obliga a parar de inmediato en lugar de quedarse vigilando.

Cómo suena

El golpeteo de bancada es sordo, grave y pesado, como si alguien golpease metal desde dentro a través de un cojín. Sale de la parte baja del motor, del lado del cárter, y se transmite bien a la carrocería. Las marcas:

  • Reacción a un acelerón. Abra de golpe el acelerador al ralentí y el golpeteo responde con claridad mientras las vueltas suben y caen.
  • Se oye en caliente. Tras calentar, el aceite se vuelve más fluido, la holgura trabaja más suelta y el sonido suele empeorar en vez de mejorar.
  • Vibración. A menudo lo acompaña un temblor perceptible que antes no estaba.
  • Presión de aceite. El testigo parpadea o se queda fijo al ralentí; la aguja de un manómetro se desploma.

La línea que lo separa de la avería vecina es sencilla: los cojinetes de biela suenan más secos y salen de la zona media del bloque. Su retrato está en señales de golpeteo de biela, y el catálogo completo de sonidos del motor, en la página de síntoma golpeteo en el motor.

Los síntomas que lo acompañan

Los cojinetes de bancada rara vez van solos. Alrededor del golpeteo suele formarse una estampa característica:

  1. Presión de aceite que cae, la primera y la principal; sus señales son el testigo al ralentí en caliente y una lectura por debajo de especificación con manómetro.
  2. Partículas metálicas en el imán del tapón de cárter y en el filtro.
  3. Pérdida de potencia y más consumo, porque el eje gira contra una fricción aumentada.
  4. Ralentí inestable y vibración en todos los regímenes.
  5. El aceite se calienta rápido en conducción normal.

Un matiz aparte: no todo ruido fuerte del vano motor son cojinetes. Los silbidos y los zumbidos no pintan nada aquí.

Cómo se comprueba

ComprobaciónQué aporta
Estetoscopio por la parte baja del bloqueEl punto de máximo volumen, junto al cárter
Presión de aceite con manómetro mecánicoConfirma la pérdida de la cuña de aceite
Cortar los cilindros de uno en unoBancada apenas reacciona, biela se debilita
Inspeccionar el imán y el filtroPolvo metálico y virutas
Quitar el cárter y medir holgurasEl diagnóstico definitivo

Una lectura de la centralita aporta poco aquí: los códigos de presión de aceite solo señalan el problema de forma indirecta. Esto se decide por mecánica: de oído, con manómetro y desmontando.

Qué viene después

La respuesta a «cuántos kilómetros me quedan» es: ninguno. Un cojinete de bancada fundido raya la muñequilla y, en el peor caso, agarrota el motor en marcha, lo que ya no es solo una cuestión de dinero. El orden correcto es: apagar, no volver a arrancar y llamar a una grúa. La lista amplia de sonidos que obligan a parar está en ruidos que obligan a dejar de circular, y dónde está la frontera, en si se puede circular con golpeteo del motor.

Ayuda entender el alcance del trabajo. Los cojinetes de bancada se cambian con el motor fuera o, como mínimo, quitando el cárter y el cigüeñal, y si las muñequillas ya están rayadas el eje se rectifica a submedida o se sustituye. Por eso el presupuesto se cierra después del desmontaje, y cualquier cifra que le den por teléfono antes de eso es una orientación muy gruesa.

Dos preguntas que merece la pena hacer llegado el momento. Si van a medir las muñequillas con micrómetro en lugar de juzgarlas a ojo, porque unos casquillos nuevos sobre una muñequilla dañada no duran. Y si han encontrado la causa: más de la mitad de los cojinetes fundidos empiezan por falta de lubricación y no por kilómetros, así que hay que dar con el colador obstruido, la bomba gastada o el intervalo de cambio estirado, o la reparación se repite.

La prevención aquí es aburrida pero eficaz: respetar los intervalos de cambio de aceite con un margen por conducción urbana y polvo, vigilar el nivel y no ignorar los primeros parpadeos del testigo de presión.

Si el golpeteo ha aparecido hace poco y no tiene claro de qué parte del motor sale, grabe un fragmento corto al ralentí y en un acelerón con la aplicación Pro-Stuk. Compara el sonido con sus respuestas sobre el régimen y muestra las causas probables con porcentajes: suficiente para decidir entre ir por su propio pie o llamar directamente a la grúa.