La polea de rueda libre del alternador es una polea con un mecanismo unidireccional integrado que funciona como el piñón libre de una bicicleta: la correa puede arrastrar el rotor del alternador, pero no frenarlo. Es una pieza discreta, y muchos conductores oyen hablar de ella por primera vez en el taller; sin embargo, su desgaste está detrás de buena parte de los «silbidos al arrancar» y los «traqueteos bajo el capó» de los coches de los últimos veinte años.

Por qué el alternador la necesita

El cigüeñal gira de forma desigual: cada carrera de trabajo lo empuja y cada carrera de compresión lo retiene. La correa transmite esos micropulsos a todos los elementos accionados. La mayoría lo tolera, pero el alternador tiene un rotor pesado girando a gran velocidad que, por inercia, no quiere frenarse miles de veces por minuto.

Sin rueda libre, la correa tiene que tirar del rotor adelante y atrás: de ahí las vibraciones, el chirrido y el desgaste acelerado de toda la transmisión. La rueda libre rompe ese vínculo: en cada micro-deceleración del cigüeñal el rotor sigue girando por delante de la correa y el pulso se absorbe. Importa sobre todo en diésel y en motores con arranque y parada automáticos, donde la irregularidad es mayor.

Síntomas de avería

Una rueda libre falla de dos maneras: o deja de agarrar y patina, o se agarrota y se convierte en una polea rígida. Ambos escenarios tienen síntomas reconocibles:

  • un silbido en el momento en que el motor arranca y se para: una rueda libre gastada patina justo en esos cambios bruscos de régimen; el análisis general de ese sonido está en la página del síntoma chirrido al arrancar;
  • traqueteo o castañeteo durante unos segundos después de apagar: el rotor sigue girando por inercia y una rueda libre agonizante castañetea como el piñón libre de una bicicleta;
  • vibración visible de la correa al ralentí: la correa aletea entre las poleas porque los pulsos ya no se absorben; sobre el fondo general eso se nota también como temblor del motor, véase vibración al ralentí;
  • carga insuficiente: una rueda libre que patina del todo deja de arrastrar el rotor bajo carga y el testigo de la batería puede encenderse al ralentí;
  • zumbido y siseo desde la polea del alternador: los rodamientos de la propia rueda libre están gastados.

Cómo comprobarlo usted mismo

La comprobación lleva cinco minutos y no hace falta desmontar el alternador. Con el motor parado, quite la tapa decorativa de la polea (si la lleva) y sujete el eje del rotor con una llave allen a través del orificio central. Ahora gire la polea con la mano:

  • en un sentido debe girar libremente con un siseo suave: esa es la rueda libre;
  • en el otro sentido debe arrastrar el eje con firmeza: es el sentido de trabajo.

Los veredictos: si la polea gira libremente en ambos sentidos, la rueda libre patina y no transmite el giro; si está rígida en ambos sentidos, se ha agarrotado y trabaja como una polea normal. En cualquiera de los dos casos hay que sustituir la pieza. Fíjese también en si hay grasa y polvo de goma alrededor de la polea y si el borde de la correa está comido.

Con qué se confunde

SeñalPolea de rueda libreRodamiento del alternadorCorrea
Silbido al arrancar y al apagarCaracterísticoRara vezPosible
Traqueteo tras pararse el motorCaracterísticoNoNo
Zumbido que sube con las vueltasNoCaracterísticoNo
Reacción al encender las lucesDébilEl zumbido aumentaEl chirrido aumenta
Vibración de la correa al ralentíCaracterísticoNoCon tensión floja

Los síntomas propios del rodamiento del alternador se reconocen por un zumbido continuo que crece con el régimen; los de los rodillos tensores, por un siseo con el motor caliente; y una correa rota deja al coche sin alternador, sin dirección asistida y, en muchos motores, sin bomba de agua. El mismo patrón de «ruido solo en los primeros segundos tras arrancar» aparece también en la distribución, donde el responsable suele ser el tensor de la cadena de distribución, con una mecánica propia.

Cómo se decide la sustitución

Una polea de rueda libre no se repara ni se engrasa: se cambia. Para desmontarla hace falta una herramienta multiestriada específica, así que el trabajo se suele combinar con un cambio de correa o con la reparación del alternador: el desmontaje es común y se ahorra tiempo y dinero.

Dos cosas que conviene preguntar. Si se va a cambiar la correa al mismo tiempo: una correa que ha rodado con una rueda libre agarrotándose ha recibido los pulsos que aquella debía absorber, y suele mostrarlo en nervaduras agrietadas. Y si se comprobó el tensor contra su indicador de desgaste: una rueda libre que patina y un tensor cansado producen ruidos de correa muy parecidos, y cambiar uno ignorando el otro deja el sonido donde estaba.

La vida típica de una polea de rueda libre ronda los 100.000 km, así que su estado siempre merece una revisión en el cambio de correa programado.

¿No está seguro de si es la rueda libre, un rodamiento o la correa? Grabe el sonido al arrancar y al apagar con la aplicación Pro-Stuk: compara la grabación con los sonidos típicos de avería y muestra las causas probables con un nivel de urgencia.