Un taqué hidráulico es un pequeño pistón de la distribución que usa presión de aceite para recoger la holgura térmica de forma automática, de manera que las válvulas no necesitan reglaje manual. Después de un arranque en frío estas piezas tabletean a menudo, y este es el «ruido que asusta» más habitual que los propietarios llevan a un taller para nada. Abajo está dónde pasa la línea entre lo normal y lo averiado, y qué comprobar primero.

Por qué ocurre justamente en frío

Dentro de un taqué hay un par émbolo-cilindro y una válvula antirretorno. Mientras el motor gira, la cámara del émbolo está llena de aceite a presión y el taqué mantiene a cero la holgura entre la leva y la válvula. Durante la noche parte de ese aceite baja al cárter y queda aire en las cámaras.

Al arrancar, la holgura de la distribución no la recoge nada durante un rato: la leva golpea el taqué, y se oye el característico tableteo seco, a la mitad de frecuencia que las vueltas del cigüeñal, porque el árbol de levas gira a la mitad de velocidad. La bomba de aceite sube la presión, el aceite empuja el aire fuera de los émbolos y el ruido se va.

Ese es un proceso previsto por diseño, no una avería: un taqué está construido para tolerar un rato corto trabajando en seco después de un parón.

Cuándo el tableteo en frío es normal

Los marcadores que significan que no hay de qué preocuparse:

  • el tableteo dura de unos segundos hasta 10–30 segundos tras arrancar;
  • con helada fuerte, hasta un minuto o dos: un aceite espesado tarda más en llegar a la culata;
  • el sonido es uniforme, agudo, como una máquina de coser, sin un retumbar metálico;
  • una vez caliente el motor va callado, con potencia y consumo normales y sin códigos de avería.

Si ese es su cuadro, basta con vigilar el nivel de aceite y respetar los intervalos de cambio habituales. Una nota para coches que han estado mucho parados: tras dos o tres semanas aparcado, el motor puede tabletear más de lo habitual durante uno o dos arranques —el aceite ha bajado casi del todo— y eso tampoco preocupa, siempre que el sonido vuelva después a sus pocos segundos de siempre.

Cuándo deja de ser normal

Cómo se comporta el tableteoVeredictoQué hacer
Hasta 30 segundos tras arrancar (1–2 minutos en invierno)NormalNada, mantenimiento rutinario
2–5 minutos tras arrancarEn el límiteRevisar nivel y antigüedad del aceite, cambiar aceite y filtro
Más de 5 minutos, pero callado en calienteDesgaste o émbolos pegados en algunos taquésDiagnóstico, revisar viscosidad, posible sustitución
Tabletea también con el motor calienteUna averíaDiagnosticar sin aplazarlo
No es tableteo, sino retumbar o traqueteoProbablemente no son los taquésRevisar la cadena de distribución y otros orígenes

Dos aclaraciones. Primera, un golpeteo en caliente es más serio que uno en frío: significa que el taqué no mantiene presión y que la holgura es permanente. Con el tiempo eso machaca las superficies de contacto y puede llevar a una válvula quemada, con las señales descritas en señales de una válvula quemada al oído. Segunda, un tableteo que no cambia ni con el calentamiento ni con las vueltas a menudo no tiene que ver con los taqués: compárelo con la página del síntoma tableteo del motor y con tableteo del motor: ¿peligroso o no?.

El carácter del sonido separa los taqués de una cadena de distribución estirada: una cadena da un retumbar grave y un roce desde el extremo de la distribución, mientras que los taqués dan un tableteo uniforme y agudo desde arriba, bajo la tapa de balancines. Cómo escuchar la cadena está en comprobar de oído la tensión de la cadena, y el resto de sonidos de un motor frío en golpeteo en el motor solo en frío y en la página del síntoma golpeteo del motor en frío.

El aceite es el sospechoso principal

Antes de sustituir los taqués casi siempre merece la pena ocuparse del aceite, porque en la mayoría de los casos el tableteo prolongado empieza justo aquí:

  • la antigüedad del aceite: pasados 10.000–15.000 kilómetros sin cambiarlo los aditivos están agotados, el aceite se ensucia y los émbolos empiezan a pegarse;
  • la viscosidad equivocada: un aceite demasiado espeso llega despacio a la culata en invierno, y uno demasiado fluido no se mantiene en los émbolos; la referencia es la especificación del fabricante del motor, no consejos generales;
  • un nivel bajo: a ralentí la bomba traga aire y los taqués tragan aire con ella;
  • un filtro de aceite o una rejilla de aspiración obstruidos: la presión se hunde a ralentí.

Para conducción urbana hay un matiz que conviene saber: el intervalo de cambio se cuenta con más honradez en horas de motor que en kilómetros. Una hora en un atasco envejece el aceite casi tanto como una hora en autovía, mientras que el cuentakilómetros cuenta unos pocos kilómetros. Así que para uso mayormente urbano un intervalo de 15.000 kilómetros se acorta con sentido a unos 7.000–10.000, y los taqués son la primera pieza que da las gracias por un aceite fresco.

Un orden práctico: comprobar el nivel, cambiar aceite y filtro por unos frescos que cumplan la especificación del fabricante, hacer 300–500 kilómetros y valorar el resultado. Los lavados agresivos de cinco minutos en un motor con mucho kilometraje son a riesgo propio: la suciedad desprendida puede obstruir conductos y empeorar el ruido.

Si el aceite no ayudó

El paso siguiente es el diagnóstico: se escucha el motor con estetoscopio, se localizan los taqués que tabletean y se mide la presión de aceite. A veces el mecánico presiona cada taqué por turnos con la tapa de balancines quitada: uno sano ofrece una resistencia clara, uno gastado se hunde con facilidad. El orden completo de comprobaciones está en un golpeteo en el motor a ralentí y en tableteo del motor a ralentí.

Sustituir taqués es un trabajo de dificultad media: hay que quitar la tapa de balancines, y en muchos motores también los árboles de levas. Dos cosas conviene acordar por adelantado. Se sustituye el juego entero y no el ruidoso: si un taqué está gastado, el resto suele ir poco por detrás, y hacerlos por separado significa pagar dos veces el mismo desmontaje. Y las levas del árbol se inspeccionan con el motor abierto, porque un taqué que lleva meses tableteando deja marcas en la leva; lo que pasa si se deja está en qué pasa si se sigue circulando con los taqués hidráulicos ruidosos.

Si no está seguro de si son los taqués o algo más serio, grabe el arranque en frío con la aplicación Pro-Stuk. Compara la grabación con sus respuestas y muestra las causas probables con porcentajes y un nivel de urgencia, lo que hace más fácil decidir entre ir a un diagnóstico ahora y esperar con calma a la próxima revisión.