Un chirrido agudo bajo el capó lleva casi siempre a la misma zona: el accionamiento de accesorios. Allí solo hay dos candidatos: la propia correa de accesorios, patinando sobre las poleas, y el rodamiento de alguno de los rodillos o equipos por los que pasa. La diferencia de coste es apreciable y se confunden con facilidad, porque los dos sonidos son de alta frecuencia y los dos vienen del mismo sitio. La buena noticia es que aparecen en condiciones distintas, y por ahí el diagnóstico se hace casi sin error.
La correa: chirrido por patinar
La correa chirría cuando no puede transmitir el esfuerzo y patina sobre una polea. Por eso el sonido no está atado al régimen del motor como tal, sino al momento de carga. De ahí su retrato típico:
- un chirrido brusco en los primeros segundos tras arrancar, sobre todo con helada;
- un chirrido justo cuando entra el aire acondicionado: el compresor carga el accionamiento de golpe;
- un chirrido al abrir el gas de golpe y con luces y calefactables encendidos, cuando el alternador pide la máxima corriente;
- peor con tiempo húmedo y después de un lavado.
Entre esos episodios la correa está muda. Las causas del patinaje son tres: gargantas gastadas y grietas en la propia correa, un tensor vencido y líquidos que llegan a la cara de trabajo. El retrato sonoro de los chirridos de arranque está en la página de síntoma chirrido al arrancar, y el caso concreto del chirrido bajo el capó al poner el motor en marcha se trata aparte con detalle.
El rodamiento: un zumbido atado a las vueltas
Un rodamiento se comporta al revés: le da igual la carga del accionamiento, pero sigue el régimen del motor con exactitud. El sonido es uniforme y continuo, se oye al ralentí y en marcha, sube suavemente cuando suben las vueltas y baja igual. Encender el aire acondicionado o las luces no lo altera: señales de un rodillo tensor gastado.
| Señal | Correa | Rodamiento de rodillo |
|---|---|---|
| Con el aire acondicionado puesto | Crece o aparece | Sin cambios |
| En los primeros segundos del arranque | Chirrido brusco y luego silencio | Está desde el primer segundo y se queda |
| Con tiempo húmedo | Bastante más fuerte | Sin cambios |
| Al ralentí estable | Normalmente mudo | Zumbido o siseo uniforme |
| Reacción a un acelerón | Un gañido corto | Cambio suave de tono |
| Sin correa, girando a mano | No revela nada | Aspereza, holgura, giro a saltos |
La última fila de la tabla es la comprobación decisiva. Con el motor parado, se afloja el tensor, se quita la correa y se gira a mano cada rodillo por turno. Uno sano gira mucho rato en silencio; uno enfermo se nota áspero, susurra o tiene holgura respecto a su eje.
Por qué merece la pena separarlos con precisión
Cambiar la correa sin cambiar un rodillo enfermo no sirve de nada: el chirrido vuelve al día siguiente y con él la sospecha de que en el taller le engañaron. El error contrario también cuesta dinero: cambiar un juego de rodillos cuando bastaban la correa y una tensión correcta.
La lógica de la comprobación es la misma que en otras disyuntivas parecidas: primero separar los sonidos por las condiciones en que aparecen y después confirmar con la mano. El mismo enfoque se usa para el zumbido a velocidad en zumbido: ¿caja de cambios o rodamiento de rueda? y para los chasquidos en curva en chasquidos: ¿junta homocinética o frenos?.
Cómo se decide la reparación
Si la correa ya tiene unos años, tiene sentido cambiarla junto con los rodillos de una vez: volver al accionamiento por segunda vez cuesta más que la diferencia en piezas. Ya que está abierto, pida que revisen también las poleas: unas gargantas gastadas y una polea de cigüeñal que gira descentrada se comen la vida de una correa nueva en meses, y entonces el chirrido vuelve sin que el taller tenga culpa. La revisión lleva minutos y suele ir incluida en la mano de obra.
Dos cosas que los mecánicos no siempre dicen. El tensor es un consumible con la misma vida útil que la correa, y su muelle es lo que de verdad sostiene la tensión: un presupuesto que solo incluye la correa es un presupuesto que vuelve. Y si hay aceite o refrigerante en las poleas, primero hay que arreglar la fuga: una correa nueva sobre poleas contaminadas repite la historia en días, como se cuenta en chirridos después de cambiar la correa.
Un chirrido bajo el capó es de los sonidos que se graban bien con el móvil. Haga dos grabaciones con la aplicación Pro-Stuk: una al ralentí sin carga y otra con el aire acondicionado y las luces encendidos. La aplicación las compara y muestra hacia qué versión se inclina la estampa, antes de que esté usted delante del mostrador del taller.