El alternador es el elemento que más rápido gira de todo el accionamiento de accesorios: su polea es dos o tres veces más pequeña que la del cigüeñal, así que el rotor alcanza decenas de miles de vueltas por minuto. Se apoya en dos rodamientos, y cuando se gastan el alternador pasa a ser la principal fuente de ruidos extraños bajo el capó. La buena noticia: esos ruidos tienen una firma reconocible y la sospecha se puede comprobar sin desmontar nada.

Por qué se gastan los rodamientos del alternador

Las causas de un desgaste acelerado son varias y casi todas vienen de fuera. La tensión de la correa aprieta el eje del rotor con una carga lateral constante: si la correa va demasiado tensa, la carga sobre el rodamiento delantero se multiplica. Por abajo, el alternador se come el agua y la suciedad de la carretera; los charcos profundos y el lavado a presión del motor le sacan la grasa. Por arriba lo calienta el colector de escape, y el calor envejece y afloja la grasa más deprisa.

Añada los tirones de la correa que provoca el giro irregular del cigüeñal, que la polea de rueda libre debería absorber; una polea gastada hace justo lo contrario y pasa esos golpes directos al eje. Por eso el estado de la polea y el de los rodamientos van de la mano.

Cómo suena el desgaste

El sonido evoluciona por fases y se puede cazar en cualquiera de ellas:

  1. Un silbido fino en frío. Los primeros minutos tras arrancar, que se apaga al calentar: la grasa se ha espesado y no cubre las pistas. Una correa que patina da un sonido parecido; la diferencia está en la página de síntoma chirrido de la correa.
  2. Un zumbido que sube con las vueltas. La fase más reconocible: un sonido tonal que trepa al dar un acelerón y crece de forma clara con las luces y la luneta térmica encendidas, porque la carga eléctrica aprieta más el rotor.
  3. Runrún y fragor a cualquier régimen. Las pistas están picadas; el sonido está al ralentí y en marcha, y no sigue la velocidad del coche.
  4. Rechinar y susurro metálico. La jaula se está deshaciendo: el agarrotamiento está a unos pocos viajes.

La marca clave en todas las fases: el sonido sigue las vueltas del motor y no la velocidad, y no cambia en las curvas, a diferencia de un rodamiento de rueda. Un ejemplo concreto de modelo está en Chevrolet Cruze: zumbido del rodamiento del alternador.

Cómo comprobarlo sin desmontar

Cuatro maniobras que se pueden hacer en un garaje:

  • La prueba de carga. Al ralentí, encienda las largas, la luneta térmica y el ventilador a tope. Un zumbido que crece es un indicio fuerte a favor del alternador.
  • Un estetoscopio. La punta sobre la carcasa del alternador con el motor en marcha: un rodamiento gastado se oye al momento. Un destornillador largo con el mango en la oreja también sirve; mantenga distancia con las piezas que giran. Las versiones caseras se explican en estetoscopio de mecánico casero.
  • Arrancar sin correa. Un arranque breve con la correa de accesorios quitada: si el sonido desaparece, la culpa es de un accesorio; si sigue ahí, hay que mirar más adentro del motor.
  • Buscar juego. Con el motor parado, mueva a mano la polea del alternador de lado a lado: un golpeteo o un juego perceptible significan rodamientos rotos.

Con qué se confunde

SeñalRodamiento del alternadorPolea de rueda libreRodillo de la correaBomba de agua
Reacción a luces y calefaccionesCreceNingunaNingunaNinguna
Silbido al arrancar y al pararRara vezCaracterísticoPosiblePosible
Traqueteo después de apagarNoCaracterísticoNoNo
Rezuma refrigeranteNoNoNoCaracterístico

El desgaste de la polea de rueda libre se trata en señales de una polea de alternador con rueda libre averiada, un runrún con restos de refrigerante es motivo para revisar la bomba —señales de una bomba de agua averiada— y la bifurcación general entre los dos elementos está en zumbido bajo el capó: alternador o bomba de agua.

Cómo se decide la reparación

Los rodamientos del alternador son un consumible, y cambiarlos sale mucho mejor de cuenta que cambiar el conjunto entero: un alternador nuevo cuesta varias veces lo que una reparación, así que reconstruirlo es la práctica habitual.

Las preguntas que conviene hacer antes de dar el visto bueno son estas. Qué más sale de ahí —escobillas, regulador, polea de rueda libre— ya que el alternador está desmontado y la mano de obra está pagada. Si han comprobado la tensión de la correa, porque una correa demasiado tensa es lo que mató a los rodamientos viejos y matará a los nuevos. Y si el alternador tiene libre su propio paso de refrigeración: una unidad atascada de mugre trabaja más caliente y cuece su grasa.

Hay un motivo para no alargarlo: un rodamiento agarrotado detiene todo el accionamiento por correa. El coche se queda al instante sin carga y, en muchos motores, también sin bomba de agua y sin dirección asistida. Lo que era una reparación con cita se convierte en una grúa.

Si ha aparecido un zumbido o un runrún bajo el capó y quiere identificar el origen antes de ir al taller, grabe el sonido con la aplicación Pro-Stuk: compara la grabación con los sonidos típicos de avería y muestra las causas probables con un nivel de urgencia.