Los cojinetes de biela son los semicasquillos finos que trabajan entre la biela y la muñequilla del cigüeñal. Entre ellos debería haber una película de aceite de unas pocas micras. Cuando la holgura crece, la biela golpea la muñequilla en cada carrera de trabajo, y el motor adquiere uno de los sonidos menos amistosos que puede hacer un coche. Aquí tiene cómo suena, cómo se localiza y por qué no hay forma de esperar a que pase.
El retrato sonoro
Un golpeteo de biela es brillante, metálico y rítmico, y viene de la mitad del bloque, más o menos a la altura de las bujías o un poco por debajo. Las marcas clave:
- Un ritmo a la mitad del régimen del motor. La frecuencia del golpeteo está atada rígidamente a las vueltas y sube con ellas.
- Reacción a la carga. La señal más característica: dé un acelerón en punto muerto o cargue el motor y el golpeteo se vuelve más fuerte y más nítido. También responde en el momento de soltar el gas.
- Calentar no ayuda. A diferencia de muchos golpeteos en frío, este no suele irse con el motor caliente y a menudo se hace más fuerte, porque el aceite se aligera.
- Señales acompañantes. Presión de aceite que baja, testigo que se enciende al ralentí, polvo metálico en el imán del tapón del cárter.
Cómo se localiza
El orden de trabajo en un taller es más o menos este:
- Escucha con estetoscopio a lo largo del bloque: el punto de máxima sonoridad da la primera aproximación. El método en sí está en estetoscopio de mecánico casero.
- Corte de cilindros uno a uno, con inyectores o bobinas. En uno de ellos el golpeteo baja de forma evidente: cilindro encontrado.
- Medición de la presión de aceite con manómetro mecánico: una presión baja confirma la teoría y explica la causa, como se expone en señales de presión de aceite baja.
- Inspección del aceite y del filtro en busca de partículas metálicas.
- Bajar el cárter: la respuesta definitiva, con los cojinetes a la vista y la holgura medida.
Hay que descartar los sonidos vecinos: un golpe pesado y grave desde abajo ya son los cojinetes de bancada, tratados en señales de golpeteo de los cojinetes de bancada, mientras que un petardeo con marcha irregular apunta más bien a la distribución de válvulas, descrita en señales de una válvula quemada, de oído. El catálogo general de golpeteos del motor está en la página de síntoma golpeteo en el motor, y un retrato más completo de esta avería concreta, en señales de golpeteo de los cojinetes de biela.
Con qué se confunde
| Origen | Dónde se oye | Reacción a la carga |
|---|---|---|
| Cojinete de biela | Mitad del bloque | Crece de golpe con el acelerador |
| Cojinete de bancada | Parte baja del bloque, cárter | Golpe sordo y retumbante, sube con las vueltas |
| Taqués hidráulicos | Parte alta de la culata | Tictac, a menudo se va al calentar |
| Bulones de pistón | Mitad del bloque | Golpe doble y brillante, más claro al ralentí |
| Cadena de distribución | Tapa de distribución | Traqueteo al arrancar y al soltar el gas |
Merece la pena decirlo aparte: un golpeteo que solo se oye al pasar baches y que no guarda relación con las vueltas del motor no tiene nada que ver con el motor, eso es la suspensión, por ejemplo señales de una rótula gastada. La comprobación es sencilla: dé un acelerón con el coche parado. El motor contestará, la suspensión se quedará callada. La versión del bulón de pistón, que es el gemelo más cercano, se separa en golpeteo del bulón de pistón: cómo identificarlo.
Qué pone en juego y cómo se decide la reparación
Un golpeteo de biela no es un caso donde quepa la observación paciente. La destrucción del cojinete se acelera sola: la holgura mayor baja la presión de aceite, y la pérdida de presión acaba con los cojinetes que quedaban. El final del camino es un cojinete fundido, una muñequilla rayada y, en la versión peor, un bloque agujereado.
Así que el consejo práctico es: hasta llegar al taller, no use el coche y no lo «caliente bien» esperando que el golpeteo se vaya. Una grúa siempre sale más barata que las consecuencias de ir conduciendo, y esa es la única decisión de la que realmente depende esta avería.
Con el cárter fuera, la elección se hace sobre medidas y no sobre opiniones. Si las muñequillas están dentro de tolerancia y solo están gastados los casquillos, unos cojinetes nuevos de la medida correcta cierran el asunto. Si una muñequilla está rayada, el cigüeñal va a rectificar y detrás van casquillos de submedida, y entonces hay que limpiar la bomba de aceite, la alcachofa y los conductos de engrase, porque el metal que se ha desprendido ha ido a parar a alguna parte. Pida que le enseñen los casquillos viejos: su patrón de desgaste le dirá con honestidad si hubo falta de lubricación, suciedad o aceite diluido con combustible.
Algo más que en el taller no siempre dicen: unos bajos rectificados necesitan un rodaje suave y un primer cambio de aceite temprano, y hay que encontrar el fallo que provocó la falta de lubricación. Si monta cojinetes nuevos y mantiene el mismo régimen de aceite descuidado, el golpeteo vuelve.
Sobre las causas, aparte. Los cojinetes casi nunca se gastan solo por kilometraje. El escenario típico es la falta de lubricación: nivel bajo, intervalo de cambio alargado, alcachofa obstruida o viscosidad equivocada. Menos veces la culpa es de un sobrecalentamiento, de periodos largos a vueltas altas con un aceite que ha perdido sus propiedades, o de aceite diluido con combustible por una inyección defectuosa. De ahí la prevención: vigilar el nivel, mantener intervalos de cambio honestos con un margen por el uso urbano y hacer caso al testigo de presión.
Si el sonido acaba de aparecer y no está seguro de que venga realmente de lo hondo del bloque, grabe un acelerón corto en punto muerto con la aplicación Pro-Stuk. La aplicación cruza la grabación con sus respuestas sobre las condiciones y muestra las causas probables con porcentajes, y le dice si el motor debería arrancarse siquiera antes de un diagnóstico.