Los soportes de motor son los conjuntos de goma y metal de los que cuelga el motor dentro de la carrocería. Su trabajo es doble: sujetar el peso del grupo y amortiguar sus vibraciones para que no lleguen al habitáculo. La goma envejece, se agrieta y se rompe, y los soportes hidráulicos (con líquido dentro) pierden su relleno; entonces el coche empieza a temblar, a dar tirones y a golpear. Aquí van las señales por orden, desde los primeros indicios hasta el estado en que ya no hay nada que aplazar.

La señal principal: vibración al ralentí

El síntoma más habitual y más temprano es un temblor fino con el coche parado y el motor en marcha. El volante vibra, el retrovisor tiembla, las cosas pequeñas suenan en el portavasos. Los detalles característicos:

  • en punto muerto la vibración es más floja; con una marcha metida y el freno pisado es bastante más fuerte, porque el motor cargado se apoya sobre el soporte gastado;
  • al subir de vueltas el temblor suele desaparecer o cambiar de carácter;
  • puede cambiar conforme el coche calienta: una goma agarrotada por el frío se comporta distinto que una goma templada.

En coches con cambio automático los soportes gastados se manifiestan antes y con más claridad: estar en D con el freno pisado es su tortura estándar, con el motor empujando de forma constante contra el freno y apretando el soporte trasero. Con un cambio manual la misma avería pasa desapercibida más tiempo, porque en punto muerto en un atasco el motor apenas carga los soportes.

Hay más causas que producen un temblor parecido, desde las bujías hasta unos inyectores obstruidos, así que el repertorio completo de imitadores está en la página de síntoma vibración al ralentí.

Tirones y golpes: los soportes bajo carga

Cuando la goma está rota, el motor gana libertad de movimiento y aparecen los síntomas mecánicos:

  • un tirón al meter D o R: un vaivén perceptible de la carrocería cuando la transmisión carga el motor;
  • un cabeceo al dar gas de golpe y al levantar el pie: el motor se balancea adelante y atrás, a veces con un golpe sordo audible contra su tope;
  • un golpe al acelerar y al frenar: un soporte desprendido deja que el motor toque en su bancada; cómo separar ese golpe de los demás está en golpeteo al acelerar;
  • temblores y traqueteos bajo el suelo: un motor que cabecea tira del escape y este empieza a rozar la carrocería; una estampa parecida se describe en traqueteo bajo el suelo a velocidad.

Las fases del desgaste de los soportes

FaseQué se notaUrgencia
TempranaTemblor ligero al ralentí con marcha metida, volante que vibraVigilar y revisar en la próxima visita
IntermediaTirones al meter marcha, cosas que suenan en el habitáculoDiagnóstico en unas semanas
MarcadaGolpe al acelerar y al levantar el pie, motor que cabecea a la vistaCambiar sin demora
CríticaGolpes en cada maniobra, manguitos estirados, escape que rozaSolo circular hasta el taller

La velocidad del deterioro depende del diseño: un soporte de goma normal muere a lo largo de años; un soporte hidráulico que ha perdido su líquido muere en semanas, porque su goma nunca se pensó para trabajar sin el apoyo del hidráulico.

Cómo comprobar los soportes usted mismo

Hace falta un ayudante. Abra el capó, colóquese a un lado y pida al ayudante que cargue el motor con suavidad con el freno pisado: que meta D, dé un poco de gas y después meta R. Mire el motor: una inclinación de un par de centímetros con vuelta suave es normal; un vaivén brusco con un recorrido apreciable o un golpe sordo significan holgura libre en un soporte. El procedimiento completo está en comprobar los soportes de motor bajo carga.

La segunda prueba es la inspección visual. Con una linterna, mire los soportes accesibles: grietas que atraviesan la goma, goma despegada del metal, manchas de líquido en un soporte hidráulico, todo son motivos de cambio. Un motor descolgado a veces se ve también en las holguras: las poleas quedan más bajas de lo normal, el escape va estirado en la unión con el colector.

Tenga en cuenta que no todos los soportes se ven desde arriba: el tirante de par inferior, en muchos tracción delantera, se esconde detrás del subchasis y solo se inspecciona desde foso o elevador. Si los soportes de arriba parecen vivos pero los síntomas están ahí, lo más probable es que el de abajo esté roto, y ese es el desenlace más habitual del diagnóstico.

Recuerde también que los golpes sordos desde abajo salen igualmente de las gomas del escape y del cubrecárter: antes de culpar a los soportes conviene descartar las causas sencillas de traqueteo bajo el coche al pasar baches, donde el origen se cura apretando fijaciones.

Cómo se decide la reparación

No hace falta cambiar todos los soportes de golpe: los que pasen la inspección agotarán su vida sin problema. Pero revisar el conjunto mientras se cambia uno es sensato, porque sus cargas están relacionadas y un soporte nuevo y rígido junto a tres cansados se lleva más de lo que le toca.

Sobre la elección de recambio, la guía es esta: para conducción normal basta con un soporte de calidad del mercado de recambios de un fabricante conocido de piezas de goma-metal, mientras que el original se justifica en los soportes hidráulicos con interiores complejos. Un soporte muy barato hecho de goma dura formalmente dura mucho, pero transmite a la carrocería justo la vibración que el soporte existía para amortiguar: un ahorro dudoso.

Una cosa que los talleres no siempre mencionan: los tornillos. Muchas fijaciones de soporte son tornillos de alargamiento previstos para un solo uso y para un apriete de par más ángulo, y el motor tiene que quedar sujetado a la altura correcta mientras se aprietan. Un soporte atornillado con el motor colgando en un ángulo equivocado queda pretensado y se vuelve a romper en unos meses.

Si han aparecido vibración y tirones pero no tiene seguridad en el diagnóstico, grabe el motor en marcha con la aplicación Pro-Stuk: compara el sonido con sus respuestas sobre los síntomas y muestra las causas probables con un nivel de urgencia, suficiente para tener una conversación concreta con el mecánico.